La gran decepción de Miguel Ángel

En marzo de 1505 el papa Julio II pidió a Miguel Ángel que acudiera a Roma para encargarle el que sería el proyecto de mayor envergadura de su carrera. En cinco años, y a cambio de 10.000 ducados, el florentino tenía que proyectar, construir y esculpir la tumba más monumental consagrada a un solo hombre…