La puerta de Ishtar

Imaginen por un momento que caminamos hacia una ciudad hace más de 2.500 años. El sol cae sobre las llanuras de Mesopotamia y, a lo lejos, aparece una muralla monumental. De pronto, ante nosotros, se alza una estructura imponente, brillante bajo la luz: un muro azul intenso decorado con figuras de animales que parecen cobrar vida. Estamos frente a la Puerta de Ishtar, una de las maravillas arquitectónicas del mundo antiguo.
Construida alrededor del año 575 a.C. por orden del rey Nabucodonosor II, la Puerta de Ishtar era una de las ocho puertas monumentales de la ciudad de Babilonia, en el actual Irak. No era simplemente una entrada: era una declaración de poder.
Su color azul profundo no era pintura común. Estaba formado por ladrillos esmaltados con un acabado vítreo que brillaba como el lapislázuli, una piedra preciosa muy apreciada en la antigüedad. Sobre ese fondo desfilaban en relieve más de quinientos animales: toros, leones y criaturas míticas conocidas como mušḫuššu, un dragón sagrado asociado al dios Marduk.
El nombre de la puerta honra a Ishtar, diosa del amor, la guerra y la fertilidad. Los leones que decoran la vía procesional que conducía a la puerta eran símbolo de esta poderosa divinidad. Cada figura tenía un significado religioso y político: protegían la ciudad y, al mismo tiempo, transmitían el mensaje de que Babilonia estaba bajo la protección de los dioses.
Durante las celebraciones del Año Nuevo babilónico, las procesiones atravesaban esta puerta. Sacerdotes, estatuas sagradas y el propio rey recorrían la avenida principal en un ritual que reafirmaba el orden del mundo y el poder del imperio.

En nuestro tiempo de enigmas express hoy conoceremos un poco más sobre la puerta de Ishtar.

La puerta de Ishtar – Radio Encuentro

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