Hoy queremos hablar de Robert Waisman, un hombre cuya vida representa la fuerza de la esperanza frente a uno de los capítulos más oscuros de la historia: el Holocausto.
Robert Waisman nació en Polonia en 1931, en el seno de una familia judía. Su infancia transcurría con normalidad hasta que la Segunda Guerra Mundial cambió su vida para siempre. Cuando la Alemania nazi invadió Polonia en 1939, Robert tenía apenas ocho años. Muy pronto, él y su familia fueron obligados a vivir bajo las duras condiciones impuestas a la población judía.
Con el paso de los años, Robert fue separado de sus seres queridos y deportado a varios campos de concentración. Allí sufrió hambre, enfermedades, trabajos forzados y el miedo constante a perder la vida. Como ocurrió con millones de personas, gran parte de su familia fue asesinada durante el Holocausto.
En los últimos meses de la guerra, Robert fue enviado junto a otros prisioneros en las llamadas «marchas de la muerte», desplazamientos forzados en condiciones extremas que costaron la vida a miles de personas. Finalmente, en mayo de 1945, cuando tenía tan solo trece años, fue liberado en el campo de concentración de Buchenwald por las tropas estadounidenses.
Tras la liberación, Robert formó parte de un grupo de más de 400 niños y adolescentes supervivientes que fueron acogidos para recuperarse física y emocionalmente. Poco después emigró a Canadá, donde comenzó una nueva etapa de su vida. Allí construyó una familia, desarrolló una carrera profesional y decidió dedicar gran parte de su tiempo a compartir su experiencia con jóvenes y adultos.
En nuestro tiempo de Enigmas Express, hablamos con Shai Semer de Robert Waisman y su infancia en Buchenwald.
