En la historia del protestantismo, no todo ha sido teología, doctrina o debates intelectuales. También ha habido momentos en los que la fe ha buscado algo más íntimo, más personal. Uno de esos momentos clave fue el surgimiento del pietismo en el siglo XVII.
El pietismo nació dentro del luteranismo, en una Europa marcada por conflictos religiosos y una creciente sensación de que la fe se había vuelto fría, rutinaria… incluso distante. Fue entonces cuando figuras como Philipp Jakob Spener comenzaron a proponer un cambio.
Spener defendía una idea revolucionaria para su tiempo: la religión no debía limitarse a asistir a la iglesia o conocer la doctrina, sino que debía vivirse en el día a día. La fe, decía, debía sentirse en el corazón y reflejarse en la conducta.
Así surgieron pequeñas reuniones conocidas como “collegia pietatis”, donde los creyentes se reunían para leer la Biblia, reflexionar y compartir su experiencia espiritual. Era una fe más cercana, más comunitaria… más humana.
El pietismo no rompió con el protestantismo, pero sí lo transformó desde dentro. Influyó profundamente en el desarrollo de movimientos posteriores, como el metodismo impulsado por John Wesley, que también ponía el énfasis en la experiencia personal de la fe.
En nuestro tiempo de enigmas express hablamos con Felix Gonzales sobre este tema tan importante.
influencia del pietismo en el protestantismo – Radio Encuentro
